Sexo en vivo y en directo con chicas



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No sabemos que tipo de descanso se toma Santa Claus tras el esfuerzo de estos días o que tipo de fiesta organiza para celebrar el trabajo bien hecho, lo que sí sabemos es lo que hace Papa “Jeremy” Noel, montarse una orgía de las buenas para agasajar a sus duendes y a él mismo. Sí, Ron Jeremy, la leyenda del cine porno es el anfitrión de esta orgía en la que las invitadas son algunos nuevos, frescos e interesantes bollitos del planeta pornográfico como Brooklyn Chase, Sheena Shaw, Jessica Heart o Bailey Blue, junto a la interminable Alyson Tyler y la gloria latina Yurizán Beltran. Una hora y media de todas para todos, de frenética bacanal y de puro desmadre sexual.

Salir a dar un paseo al parque nunca pudo ser más placentero, por allá­ rondaba una jovencita llamada Tegan, al parecer esperando a que llegasen sus amigos para ir a dar una vuelta, pero éstos nunca llegaron, la dejaron más colgada que uno mono en la selva. Fue entonces cuando los chicos le hicieron una propuesta indecente, convertirse por un dí­a en pornostar y disfrutar de una polla profesional, algo a lo que Tegan no se pudo resistir.

Tiffany observaba desde la distancia a su hijo y a su amigo Seth jugar un partido de tenis, pero en un lance, Roli se torció un tobillo y ella, como buena madre, acudió a socorrerlo. Entre Tiffany y Seth consiguieron acercarle hasta la casa y una vez allí, el tullido joven subió a su habitación a lloriquear. La señora Minx y el amigo de su hijo quedaron a solas en la planta de abajo. Ella era una mujer exuberante y muy ardiente, quizá la virilidad del cuerpo fibroso y sudoroso de Seth despertó en Tiffany esa fiera sexual que se moría de ganas por abalanzarse sobre su verga y devorarla. Estaba cansada de niñatos como su hijo Roli, quería disfrutar pasando un rato agradable con un chico potente y maduro, cosa que Seth emanaba en exceso en cada embestida sobre aquella tremenda MILF.

Rose Monroe es una de esas gratas sorpresas que nos ha deparado este año que toca a su fin. Una chiquita de 22 añitos llegada de Venezuela y que parece hacer honor a lo que en los últimos tiempos nos ha llegado desde los países norteños de Sudamérica: un cuerpo rotundo, lleno de curvas y un culazo de esos que llenan la pantalla, de esos en lo que dan ganas de percutir sin cesar y que con cada embestida uno sale rebotado sin remedio. Estamso pues ante uno de esos culos jugosos e interminables que hacen afición y que, además, parece gozar enormemente de los placeres traseros. No es pues de extrañar que haya sido elegida para una película como “She Likes It in Her Ass” en que quedan patentes todas sus cualidades traseras y en la que Mick Blue se da un festín de percutir contra sus portentosas nalgas.

Lisa llegó con todas las ganas de agradar a su follador, era su primer casting, pero había practicado hasta quedar exhausta follando con su novio en casa, ahora estaba a punto de hacer su sueño realidad, ser penetrada por una buena polla profesional, un hombre que la haría gozar de lo lindo por todos sus agueros, e incluso, con una gran corrida facial.

Ya se sabe que durante las vacaciones de Navidad, que cuando se acerca fin de año y toca hacer el cierre del mismo, el estrés flota en el aire de muchas empresas y la señorita Avluv, aunque toda una veterana, estaba que echaba humo. En parte era por la nueva chica que había contrado su jefe, Bill, a la que consideraba una completa incompetente. Por eso fue a verlo para decirle que o la echaba o era ella quien dejaría la empresa. Bill trató de calmar la situación, sabía que el estrés no era bueno para su negocio así que se propuso rebajar la tensión a su manera. Primero, poniendo a Veronica sobre su mesa, comiéndole las tetas y jugueteando con su clítoris para luego metersela en esa boquita y darle caña a ese húmedo coño con su verga para completar el tratamiento con un buen chupito de leche calentita de la que ella no dejó ni una gota.

La señorita Belle hacía poco que había llegado nueva a la empresa pero no parecía cortarse un pelo y a última hora estaba viendo algo de porno en su ipad. Bill, el jefe la pilló in fraganti cuando venía a hablar con ella y pensó que, tal vez, era el momento para tirarle los tejos. Primero empezó por adularla y disculparse por el comportamiento de una de las veteranas de la oficina que se había pasado con ella. Luego le habló de la fiesta navideña de la empresa y del intercambio de regalos que se hacía cada año, ansioso por desenvolver el regalo que tanto deseaba, la propia Lexi. Ella le iba dejando a hacer, parecía gustarle el jueguecito seductor de su jefe hasta que éste le dijo lo que Santa Claus tenía para ella: una gran y dulce piruleta. Lexi tardó bien poco en ponerse de rodillas, abrir la boquita y degustarla con esmero.

Shylina ya sabí­a a lo que iba, le habían invitado a participar en una escena de sexo anal, y llevaba días preparándose para el momento de estrenar su preciado culito, aún así estaba indecisa y tímida, pero nunca se imaginó que fuera a disfrutar tanto de una sesión de sexo anal desenfrenado. Solo hay que escuchar sus gemidos y ver sus caras de placer, la chica sintió el placer anal como nunca.

Dani había ido a pasar el día a casa de su amiga, pero mientras preparaban la comida, se manchó la camiseta con el vaso de zumo que acababa de exprimir. Su amiga le sugirió entrar a su habitación para coger una camiseta limpia, pero le advirtió que su hermano Johnny estaba en la ciudad y dormía en su cama. Dani entró sigilosa para no despertarle, pero mientras se estaba cambiando, él se despertó. Ella se mostró cohibida, todo lo contrario que Johnny, cuya situación provocó una presión bastante notable en su paquete. Con mucho mimo y delicadeza, se acercó a Dani y comenzó a besarla, acariciarla, sabía perfectamente cómo tratarla para acabar echándole un buen polvo sobre la cama de su hermana y agradecer esa placentera visita.

Sola en casa, aburrida, con ganas de pasarlo bién sin compromisos ni obligaciones, decide llamar al servicio técnico con la esperanza de que por la puerta entre un hombre bien armado en paquete, dispuesto a satisfacer su precioso cuerpo, algo fácil debido a su imponente físico. Por suerte no era uno, si no dos, dos técnicos a domicilio que por unos minutos la convirtieron en la mujer más feliz de la tierra.